Un viaje en el tiempo

«La Trochita» es un patrimonio cultural e histórico, testigo de aquellos años en los que las vías se expandieron por toda la Argentina. El Viejo Expreso Patagónico hoy, funciona todo el año desde sus dos estaciones operativas en Chubut y otra en la vecina provincia de Río Negro.

Originalmente, el ramal de Ingeniero Jacobacci (RN) a Esquel (Ch), era parte de un trazado ambicioso que buscaba integrar a toda la Patagonia con la red ferroviaria nacional. En el centro de este recorrido, se instalaron los Talleres de Reparaciones Generales, en la localidad de El Maitén.

El apodo de “La Trochita”, proviene de la distancia entre los rieles que miden sólo 0.75 cm de ancho, siendo 1 metro, la medida estándar en el resto de trenes. Esta adaptación de las vías fue pensada para circular por la estepa patagónica y por esta razón es un tren único en el mundo.

Para correr por estas vías de 0.75 cm. se compraron en 1922, locomotoras a vapor de dos marcas y orígenes diferentes: las Baldwin, hechas en Filadelfia, Estados Unidos; y las Henschel, fabricadas en Cassel, Alemania. Por otra parte, se adquirieron vagones de origen belga.

Las locomotoras inicialmente se impulsaban con carbón, y fueron reconvertidas con el tiempo, a fuel oil para ser más amigables con el ambiente.

El nombre de Ezequiel Ramos Mexía, Ministro de Obras Públicas de la Nación, está íntimamente ligado a la historia de los trenes en la Patagonia, ya que fue él quien promovió, en 1908, la sanción de la Ley 5559 de Fomento de los Territorios Nacionales, a partir de la cual tomó fuerza el proyecto de unir la zona cordillerana de la Patagonia con las costas del Océano Atlántico. Más al Norte, el tren que partía desde Buenos Aires, el Ferrocarril del Sur llegaba hasta el Puerto de Bahía Blanca. Mientras que, en Chubut, los colonos galeses del Valle Inferior del Río Chubut habían tendido vías entre Trelew y Puerto Madryn.

En esa época, el Ferrocarril del Sur (luego llamado Ferrocarril General Roca) llegaba a Bahía Blanca y de allí a Neuquén. En Chubut, los colonos galeses habían construido el Ferrocarril Central del Chubut, entre Puerto Madryn y Trelew. Pero la idea era crear una red que los uniese, vinculando puntos tan distantes como San Carlos de Bariloche, Comodoro Rivadavia y Puerto Deseado.

Fue un proyecto titánico, que en 1934 llevó la trocha ancha hasta San Carlos de Bariloche, pero que más al Sur solo logró construir 197 km entre Comodoro Rivadavia y Sarmiento; 283 km entre Puerto Deseado y Las Heras y los 402 km de la Trochita.

Ing. B. J. Thomae en la autovia.

La curva del Huevo en Esquel.

1922 – 1945

DE JACOBACCI A ESQUEL

El tren llegó a Ingeniero Jacobacci, un pequeño pueblo ubicado en la zona de la meseta central del Sur de Río Negro, en 1917. En 1921 se decidió conectar este pueblo con Esquel. Y en 1922 se encargan las locomotoras (50 Henschel y luego 25 Baldwin) y los vagones.

Desde allí nace el trazado que llega hasta Esquel a través de 402 kilómetros y más de 600 curvas. Este tendido se realizó a lo largo de casi tres décadas sin maquinaria, a fuerza de trabajo humano con pico, pala y explosivos. En un ambiente de inviernos impiadosos y veranos secos. Con gran esfuerzo, con interrupciones debido a las condiciones económicas nacionales e internacionales, el tendido avanzó en 1941 hasta El Maitén, y luego en 1945 hasta Esquel.

1945 – 1993

TRANSPORTANDO VIAJEROS

Inicialmente, el tren solo transportaba carga, pero a partir de 1950 se convirtió en un medio de transporte fundamental para los habitantes del Noroeste del Chubut. Los largos viajes a bordo de La Trochita se convirtieron en una marca de identidad para la región.

Si bien 1993 y el cierre del ramal son el hito que convirtió definitivamente a La Trochita en un tren turístico, su relación con los viajeros comenzó mucho antes. En las décadas de 1960 y 1970, La Trochita tuvo un rol importante en el movimiento de cargas y personas en la región. Pero conforme mejoraron los caminos y proliferaron los camiones y ómnibus en la Patagonia, el tren fue quedando obsoleto. Salvo para los viajeros que habían comenzado a descubrir al Sur Argentino como un destino irresistible.

La Trochita llega a Esquel el 25 de mayo de 1945

1993 – HOY

UN ATRACTIVO TURÍSTICO

Cuando en 1993 el gobierno nacional decidió clausurar, entre muchos otros trenes, este ramal, El Viejo Expreso Patagónico, se transformó en un tren de perfil turístico adquiriendo fama a nivel mundial por ser el único tren del mundo de trocha angosta a vapor.

Los gobiernos de las provincias de Río Negro y Chubut se hicieron cargo de la operación de La Trochita, que se convirtió definitivamente en uno de los iconos turísticos de la Patagonia.

Hoy, el tren, ya no realiza ya su recorrido completo, quedando algunas pocas de sus estaciones operativas desde donde se puede hacer un verdadero viaje en el tiempo, recorriendo los inmensos paisajes patagónicos en un tren centenario que se conserva en estado original.

LOS FERROVIARIOS

LOS FERROVIARIOS

La historia del Viejo Expreso Patagónico, estuvo y estará siempre ligada a los trabajadores ferroviarios. Ellos son los guardianes del tren y hacen posible que La Trochita pueda circular por el territorio.

El equipo de trabajo es una gran familia, ocupándose del mantenimiento de las vías sin importar las inclemencias del tiempo, realizando artesanalmente las piezas que se rompen, armando y volviendo a armar trenes completos. El taller de El Maitén fue y sigue siendo especial, cada pieza de las maquinarias, son herramientas de trabajo y pieza de museo al mismo tiempo.

En los talleres de El Maitén se conservan las marcas de la época de esplendor de los Ferrocarriles Argentinos, tiempos que dejaron una impronta indeleble en la identidad de los trabajadores y sus familias hasta el día de hoy. Ubicado estratégicamente a mitad del recorrido del ramal que tenía como punta de rieles a la localidad de Esquel en Chubut, y Jacobacci en Río Negro, hoy sigue en funcionamiento.

En las épocas de apogeo del tren, llegaron a trabajar en El Maitén más de 100 operarios, muchos de los cuales ingresaban como aprendices y cumplían su capacitación con los estándares de Ferrocarriles Argentinos.